Poseidón, Dios de los Mares, hierba de Neptuno.
mar mediterráneo
Constituye sin duda el más importante papel en el Mediterráneo de fabricar materia vegetal, quizás unas de las más grandes praderas marinas endémicas de todo el mundo.
Fija los fondos marinos, atenúa el oleaje en los temporales, productora de playas de arena, es la auténtica guardería de peces para sus crías y sus desoves, guaridas para los ataques de depredadores. Sus hojas muertas producen alimento para la base de las cadenas alimentarias.
Es muy sensible a la contaminación y a la turbiedad del agua, dejando cuando muere grandes extensiones de sus rizomas, representando una catástrofe ecológica, con repercusiones directas a sectores como la pesca y el turismo.
Sus hojas en forma de cinta se agrupan en haces de cinco a ocho hojas por haz, con la terminación de sus puntas redondeadas o cuadradas. Son anchas, hasta de once milímetros, recorridas por hasta diecisiete nervios longitudinales.
Pueden alcanzar hasta el metro cuarenta centímetros de longitud. Los rizomas son pardos, gruesos y leñosos, muy desarrollados, formando un retículo compacto a veces de varios metros de extensión.
Presente todo el año, y en otoño, las hojas muertas de color pardo se deposita en los fondos.
Cuando llegan a las playas forman los arribazones, encargados de mantener la arena en la costa. A sus semillas se les conoce en Murcia como «olivicas de mar».


















